
Cada cuenta en $ y en Bs
Varias abiertas a la vez, por mesa o por nombre, a la tasa del día.
El punto de venta para bares y restaurantes de Venezuela, hecho por quienes llevan uno.
Estamos abriendo cupos para la versión de prueba.



Varias abiertas a la vez, por mesa o por nombre, a la tasa del día.

Referencia, monto y fecha puestos solos. Usted revisa y confirma.

Lo esperado contra lo contado, por método de pago, en dólares y en bolívares.

Foto del papel del proveedor y POSi propone ítems, montos y total.
Primero se corta la conexión. Un segundo.
Después, lo que dure: cada venta, cada cobro y cada movimiento de caja se guardan en el equipo. La caja no se detiene.
Luego vuelve la conexión.
Y al final todo sube a la nube, en orden, sin que nadie toque nada.
Toque los productos, quite o agregue con − y +, elija cómo paga el cliente y cobre: sale la cuenta como la imprime POSi. Los productos con borde punteado preguntan, como en la app: la pizza, de qué tamaño; el combo, cuáles montaditos van; la botella, qué acompañantes entregó el mesero. Y arriba, las cuentas abiertas: cada mesa lleva lo suyo.
Nada de esto se guarda.
Toque un producto para empezar.
Demo con datos de ejemplo. Nada de esto se guarda.
En POSi la factura se escanea con la cámara: el programa lee el papel en su propio equipo, sin internet, y propone proveedor, número, fecha, total y líneas. Usted revisa y guarda. Pruébelo con esta factura de ejemplo o con una foto suya.
La primera vez descarga el motor de lectura (unos 2 MB, el mismo que usa la app). La foto no sale de su navegador.
Toque “Escanear” y mire cómo se llenan los campos.
El cliente le manda la captura. Usted la adjunta al cobro y POSi lee la referencia, el monto y la fecha, y los pone en los campos. Usted revisa y confirma.
Si esa referencia ya se usó en otra cuenta, le avisa. Y la lee en el mismo equipo, así que funciona también sin conexión.


POSi no empezó como un producto. Empezó como la herramienta para llevar nuestro propio bar en Margarita: la cuenta en dos monedas, el pago móvil que llega por captura, la caja que tiene que cuadrar cada noche.
La hicimos para nosotros, con los problemas de un negocio de acá, y la usamos todos los días. Funcionó tan bien que no tenía sentido guardárnosla.
Por eso la abrimos a otros bares y restaurantes: primero unos pocos, en una versión de prueba, con una persona del otro lado para acompañarlos.
Ni una función prometida. Todo esto está andando en un bar de Margarita.
La misma app abre en el teléfono. Y el dueño tiene la suya: ve la caja, las ventas y el inventario sin estar en el local, y carga lo que a la caja se le olvidó.


Le avisamos por WhatsApp o por correo cuando abra su cupo. Sin tarjeta, sin compromiso.